Muchos dicen que el gran Árbol de la Vida tiene sus raíces en la filosofía perenne, su tronco se yergue sobre las montañas, y luego sus ramas se expanden por todo el mundo.
Las culturas de todos los pueblos son frutos de este árbol de la sabiduría.
Las antiguas filosofías del Himalaya consideran que cada alma está atrapada en un cuerpo y en un lugar, como un árbol, pero puede liberarse, tender a la liberación, ascendiendo.